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...la magia de la vida

CaDeNa ViT@MiNiCa de RaDio MuNDiaL
de GLADYS BESSI

... desde BS.AS. ... para todo el PAIS Y el MUNDO!!!

24 Hrs. de musica para disfrutar (Romancero latino)

 



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MIL MASCARAS

Muchas veces me veo fingiendo,

fingiendo ante la gente, ante la vida, ante mi.

Diciendo cosas que no pienso,

y pensando cosas que no siento,

recordando momentos que no han sucedido,

y deseando suenos que no necesito.

Engañándome con miedos que no tienen sentido,

y protegiéndome con escudas mentiras,

de todo aquello que me hace ser distinto.

Es como si quisiera no defraudar a nadie,

como si me impusiera caer bien a todo el mundo,

como si tuviera mil máscaras,

con las que dar a cada uno de lo suyo.

Hay veces en las que no me atrevo a decir no,

en las que tengo miedo a expresar lo que pienso,

en las que algo me impide mostrar,

todo lo que aquí dentro tengo.

Y me escudo tras una afirmación o una sonrisa,

tras un guiño o un “lo que tu digas”.

No me atrevo a expresar verdaderamente lo que siento,

me importa más lo que de mi digan,

que lo que yo les cuento,

me importa más ganarme por encima de todo su cariño,

que ser con orgullo yo mismo,

me importa más darles continuamente la razón,

que utilizar mi criterio aunque no me den su aprobación.

Finjo, finjo para no caer mal a la gente,

para ganarme de cada uno de ellos su respeto,

para tener la irreal ilusión de que me quieren,

para sentirme protegido en un mundo que no comprendo.

Finjo, y cada vez me siento más perdido,

más alejado de lo que verdaderamente quiero,

aunque tal vez ahí esté el principio de todo,

que no sé muy bien qué es lo que deseo,

que no sé muy bien como soy,

que no sé cuál es el camino ni a donde voy.


Los sentimientos y el temperamento…


Despertar a las emociones significa SENTIRLAS.

No requiere cambiar nuestros sentimientos, los sentimientos cambian todo el tiempo por sí mismos. Tampoco significa cambiar nuestro temperamento.

Si somos intuitivos o filosóficos, sanguíneos o melancólicos, probablemente eso siga siendo igual. Nuestro alcance puede expandirse, pero nuestro temperamento y nuestra personalidad probablemente continúen siendo los mismos.

Un maestro budista decía que había esperado despertar para lograr una “transformación impersonal”.

La transformación es la apertura del corazón y no un cambio de personalidad.

Siguió diciendo ese maestro:

En muchos sentidos la transformación espiritual de estas últimas décadas es diferente de lo que había imaginado. Sigo siendo la misma persona esquiva, en gran parte con el mismo estilo y manera de ser. De modo que por afuera no soy esa persona asombrosamente transformada, iluminada, que esperaba volverme. Pero hay una gran transformación por dentro.

Años de trabajar con mis sentimientos, mis patrones familiares y mi temperamento suavizaron la manera en que los contengo a todos. En la lucha por conocer y aceptar en profundidad mi vida, ésta se transformó, y mi amor creció.

Si mi vida era un garage lleno donde no dejaba de chocarme contra los muebles y de criticarme, ahora es como si mi hubiera mudado de hangar y hubiera dejado las puertas abiertas. Tengo los viejos muebles, pero no me limitan como antes. Yo soy el mismo, sin embargo, ahora estoy libre para moverme, incluso para volar.

Las emociones son fuerzas poderosas, pero no es el miedo o la represión lo que nos liberará de sus garras: la respuesta es la CONCIENCIA

“¿Es esto lo que yo soy?” preguntemos a nuestros sentimientos a medida que los hagamos concientes. Si podemos contener nuestros sentimientos dentro de un corazón amplio e intrépido, los sentimientos solitarios, quebrados, confundidos, surgen de una nueva manera, transformados por la ACEPTACIÓN.

Armamos y defendemos el corazón no contra el mundo sino contra nosotros mismos.

El corazón despierto no tiene defensa. Permite todo el dolor y la belleza de la vida.

El lama Trungpa dijo: “El corazón abierto y blando, es el que tiene la capacidad de transformar el mundo“.

Cuando las emociones quedan libres y el corazón puede expresarse, sin preocuparse por la opinión de los demás, esa libertad se extiende a todos los aspectos de nuestro temperamento.

Hay que aprender a ser fiel a uno mismo y a la vida......


Acompañar



Simplemente estar ahí, presente,
al lado de quien te necesita.

No es indispensable hablar,
ni hacer algo especial.

Lo importante es comunicar al otro que uno está
unido con la alegría, o la tristeza;
que está viviendo el ser querido.

Lo que vale es respetar siempre el pedido,
verbal o silencioso,
latente o manifiesto de compañía o de soledad.

Acompañar es intuir la carencia del otro:
es cuidar, proteger, sin molestar o dañar.

Es tarea de amigos, de amantes,
de seres que se sostienen en la hermandad
de los afectos.
Es un servicio de lealtad

Es un punto de contacto, más cerca
de los sentimientos invisibles
que de la mera proximidad física, ostensible.

Se puede estar "cerca" de alguien.
También es posible estar unidos por la distancia,
pero próximos en el corazón.

A veces los sentimientos se filtran,
por las fronteras
inventadas por los mismos protagonistas.

Acompañar no es pared sino puente,
unión de almas.

Existen paredes de vidrio, no visibles,
que impiden la unidad de los sentimientos,
que asfixian el surgimiento generoso
y espontáneo de la compasión.

Hay proximidades que agobian y aíslan mucho
más que la soledad misma.

"Y qué le digo"?,
preguntó alguien,
temeroso de sus propias emociones
ante el dolor de un conocido...

"No digas nada, absolutamente nada",
respondió la sensibilidad.
Lo que importa es estar ahí en el momento justo.

Tal vez no exista nada mejor
que la elocuencia del silencio.

En determinadas circunstancias, las palabras
sólo consiguen incomunicar.

Como se recuerda el sabor del vino
aún después que su olor se haya desvanecido,
y que su copa haya desaparecido.

"Cállate por favor... quiero estar contigo", suplicó
el poeta necesitado de compañía...
A.M.González


Tus palabras


Que tus palabras sean como aguas mansas pero en constante movimiento,
que con paciencia se van abriendo camino.

Que sean una bendición para los campos áridos,
que sean dadoras de vida, para todas las plantas, que se nutran de tus palabras convertidas en agua.

Que con dulzura se introduzcan en la vida de los sedientos,
que necesitan de un trago para seguir viviendo,
no te fijes quien se aprovecha de ellas,
simplemente fluye.

Las palabras pueden ser una poesía,
una frase celebre, un consejo, un cuento,
una felicitación, una reflexión, incluso hasta un chiste,
sin embargo deben seguir un cauce de amor
para que llegue a todos.

Tus palabras pueden ser también
en un momento dado,
como las aguas que bajan con fuerza,
velocidad y en grandes cantidades,
destructivas y mortales,
pues a su paso se desbordan y ahogan.

Esta diferencia la marca los sentimientos que nos
embargan en el momento que las emitimos,
de cada quien depende que nuestras palabras
den vida o por el contrario destruyan y asesinen.

Transformémonos igual que el agua,
que nuestras palabras y pensamientos
cuando no sean positivos, se conviertan en hielo,
y queden mudas y estáticas.

Que cuando sean para compartir sean líquido,
que se usa para conservar y crear la vida.

Y que sean vapor,
cuando queramos que éstas lleguen a las alturas,
para que el Buen Dios,
las distribuya más sabiamente,
en forma de lluvia, a todos sin distinción.

Benditas sean todas las palabras
de amor que de tí procedan,
pues eso demuestra que tu corazón
esta en buenas manos...

   

  


 

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